Lo que fue, lo que pudo haber sido y lo que será.

Viajaba ayer, escuchando distraídamente las noticias en una emisora de radio cuando oí que habían resultado heridos de diversa consideración una serie de ciudadanos españoles en el atentado de Bruselas.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando refirieron los nombres de algunas de las personas heridas entre las que se encontraba Carmen López (Así se llaman todas las mujeres sobre las que escribo y a las que debo el exigible anonimato. Ellos se llaman Miguel López )

¡ Joder ! Carmen López, me dije. Si es paciente mía. Si es una tía estupenda, como si el resto no lo fuera, pensaba yo después, con una notable dosis de vergüenza.

Carmen es una paciente mía, en efecto. Es una española que vive en Bélgica, funcionaria ella de la UE y a la que tengo un cariño especial porque  habiendo como hay excelentes ginecólogos en Bruselas, mucho mejores que yo, por supuesto, acude a Vitoria para hacer sus revisiones conmigo. Y ni siquiera, cuando vuelve a España,  vive en mi ciudad. Se desplaza para verme. Todo un lujo para mí. Lo reconozco.

Volviendo a lo que nos ocupa. Afortunadamente, al cabo de unos minutos aclararon que Carmen, aunque hospitalizada, se encontraba fuera de peligro, herida y magullada, pero viva.

Psicológicamente afectada, pero viva.

Con un shock post traumático como el Atomium, pero viva.

Viva y sin graves secuelas físicas previsibles. ¡Viva!

El atentado fue una aberración, como todos. Murieron muchas personas. Todas innecesarias, todas  inocentes excepto los que murieron para matar. Hasta estos me dieron un poco de pena dentro de la repulsión. Jóvenes, inmaduros, adoctrinados, fracasados, delincuentes. Asesinos al fin.

Estoy seguro de que no se me olvidará este atentado, como no lo han hecho los atentados de París, los de Atocha, los de las torres gemelas, los de ETA – por supuesto – ni otros muchos. Éste sin embargo, será especial porque en éste ha estado a punto de morir una amiga. Pudo ser y no fue. Pudo morir pero vive. Eso hace especial para mí este atentado. No ha sido impersonal. Carmen vive. La conocía, la conozco y la seguiré conociendo si año tras año sigue otorgándome su confianza. Porque la vida le ha regalado una segunda oportunidad, sé que la aprovechará y yo quisiera seguir viéndolo.

No hay atentados buenos y malos, importantes o irrelevantes. Son sólo atentados. Agresiones. Intimidaciones  y muerte. Cada uno los vive a su manera y la mayoría de las veces, después de la lagrimita inicial y de decir … ¡que barbaridad! pasan a engrosar el particular pozo del olvido que todos hemos cavado para arrojar lo que nos incomoda. ¿O alguien se acuerda de Haití?

Lo que me preocupa, no es ya lo que ha sucedido sino lo que va a suceder. Porque no estamos haciendo nada para evitarlo. Porque nos creemos los estupendos, los llenos de razón y los poseedores de la verdad pero, en el fondo, no somos sino unos cobardes incapaces de tomar decisiones aunque  sean políticamente incorrectas pero socialmente eficaces.

Captura de pantalla 2016-03-25 a las 8.49.57

A Arturo Pérez-Reverte o se le ama o se le aborrece. Yo soy de los primeros y me siento identificadísimo con sus posiciones que cito como si de la Biblia se tratara.

Hay algo que me indigna tanto como la idiotez; más si cabe. Es la hipocresía, ante la cual, después de los convenientes improperios iniciales, me desconecto y coloco en modo snooze como gráficamente describe Carmen Posadas. Una “grande” por cierto, como ahora tiende a calificarse, aunque ésta lo es. Sin duda.

Frasecitas de otros,  como …  “todos somos París o Bruselas” o “la sinrazón del terrorismo no podrá con la libertad de los demócratas” o “nuestras condolencias y solidaridad con los familiares de las víctimas”, o “todos unidos frente  la barbarie”… etc,  aunque formen parte del fondo de armario verbal de los mediocres políticos que nos ha tocado padecer, estamos hasta ahí mismito de oírlas. Sí, sí, hasta los cojones u ovarios en su caso. A ver si vamos cambiando el manual de estilo de esta panda de incompetentes y les introducimos cositas como el “NO PASARÁN” de la Batalla de Verdún o de la Pasionaria en la República Española.

Pero, por desgracia, en el fondo ¡qué mas da!  Que pase cuanto antes el tirón de esta mediática desgracia que ya nos está incomodando demasiado ¿eh? Y hasta la siguiente, que esperar es gratis.

Hasta ese momento, toca tragar, ir acojonaados a los actos multitudinarios, a los conciertos,  a los eventos deportivos, a escrutar en el metro o en el autobús a quienes llevan un abrigo demasiado abultado o una mochila que nos resulta sospechosa, a aconsejar a los nuestros que tengan cuidado, que no viajen ni  a Egipto ni a Marruecos ni a Túnez ni a Jordania, ni a nada que huela a Islam, confundiendo yihadista con musulmán.

Una última reflexión que llevo tiempo tratando de digerir y que me trae a mal traer. Si a los médicos, cuando cometemos un involuntario error aun sin resultado de muerte, nos funden, nos condenan, nos linchan, nos desprestigian y nos arruinan ¿qué habría que hacer con el  Ministro del Interior, con los Subsecretarios correspondientes, con la Jefatura de Policía, con el Puto Amo del CNI  ( inmerecidas mayúsculas para todos ellos ) y con tanto ineficaz chupatintas a los que en algo debería salpicar la ineficacia de su inacción? Pues con decir que es muy difícil atajar esta plaga, se van de rositas. ¡Hay que joderse!

En fin, que he de reconocer que estos yihadistas son unos maestros del terror. Bien es cierto que están sustentados por unos jugosos petrodólares y que ya me gustaría ver qué harían si estuvieran tiesos como la mojama pero, sea por lo que fuere, han conseguido sembrar un miedo irrefrenable.

Por dinero, por la miseria que les llevó -dicen- a esta situación, por marginalidad, por sectarismo puro y duro, por mesianismo o por la madre que los parió, pero lo han conseguido. Nos han acojonado. Por lo menos un ratito.

Lo malo es que, si seguimos sin hacer nada, nada con criterio, nada con rigor y con valentía,  pronto todos y cada uno de nosotros podremos tener nuestra particular Carmen en el siguiente atentado. Y quizá esta vez ya no salga viva.

JMS

La Gran Salamandra

 

cropped-Salamandritamini4.png

¿Dónde estaban los españoles?

Hace tres días se celebró en Madrid un partido de fútbol entre un equipo español y uno holandés, concretamente el Atlético de Madrid y el PSV de Eindhoven.

En un lamentable acto de miseria moral, un grupo de hinchas del PSV, en plena plaza mayor de la capital de España, humillaron a unas mujeres que ejercían la mendicidad en dicha plaza.

Las hicieron agacharse, arrodillarse e incluso hacer flexiones como puede comprobarse  en la foto publicada en prensa mientras les lanzaban monedas, quemaban billetes y se mofaban de ellas. Las pobres mujeres, necesitadas hasta lo indecible, accedieron y se prestaron a la humillación porque el hambre es muy jodida.

Semejante acto, vejatorio e indescriptible por parte de estos humanoides -holandeses en este caso- no ha merecido sino la reprobación de la Embajada holandesa, Presidencia de la Comunidad de Madrid e incluso Presidencia del Gobierno español en una actuación que como no podía ser de otra manera era necesaria, inmediata y contundente.

¡Ya está! ¡Ya hemos quedado bien! ¡Ya hemos hecho lo que la mayoría esperaba de nosotros! El voto a salvo. El honor a salvo. ¡Merde – si lo dice la Leti y todos somos iguales ante la ley, yo también puedo- para cuantos se conforman sólo con este hipócrita acto de compasión hacia las mendigas.

No he leído en ningún lado una sola línea sobre el cobarde comportamiento de cuantos ciudadanos españoles estaba en la Plaza Mayor. ¿Qué pasa? ¿Todos eran homínidos y holandeses sin escrúpulos? ¿No había ni un español? ¿No había ni un hombre – ni una mujer-  que saliera en defensa de esas pobres mujeres? ¿A nadie humilló ni avergonzó semejante escarnio?

¡Cuánta cobardía!

¿Por qué nadie se lió a mamporros con esos hijos de puta y se montó “la de dios es cristo” en un nuevo dos de mayo anticipado? Sólo una mujer en este video, se porta como una auténtica persona. https://www.youtube.com/watch?v=3Hir0ZXY67I .

Creo saber el porqué de todo esto. Por la misma razón que nos compadecemos con los pobres refugiados y no hacemos nada por ellos. Porque nosotros estamos muy calentitos en nuestras casas. Porque no tenemos ni huevos ni corazón.

¡Vamos a complicarnos la vida …. anda ya! Cuando se pierden los valores, se pierde todo y quien consiente la vejación, veja. No lo olvidemos.

¡Malditos sean quienes nos han conducido a esta situación!

Lamento retomar mi blog- inacabado y en obras, por lo que os pido disculpas- con un artículo tan amargo como éste pero no podía pasar por alto este dislate. Una vez más me siento avergonzado.

JMS

La Gran Salamandra

Salamandrita morada

“Selfiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”

 

Son tres. Me preceden unos pasos. No puedo evitar observar su contoneo.

Son tres mujeres, en la treintena, en pleno apogeo físico. Las veo por detrás pero no me cuesta imaginarlas por delante.

Cuerpos de escándalo, curvas para regalar y una vestimenta sensual que no invita a girar la cara sino más bien a tratar de disimular la dirección de la mirada que se fija ahí precisamente; si, al lugar donde la espalda pierde su casto nombre.

Pero algo sucede.

Algo grave ha debido de pasar porque las tres van cabizbajas, su barbilla al pecho y sin dirigirse la palabra entre ellas. Podrían estar meditando; en efecto, pero sorprende poderosamente que en un lugar tan lleno de sol, de luz, en un entorno tan envidiable, por el paseo marítimo de la Playa de Torviscas en Tenerife, tres mujeres vaguen tan compungidas.

Por otro lado su vestimenta, su exigua vestimenta, que muestra más que sugiere unos cuerpos jóvenes, sugerentes y voluptuosos, no parece muy acorde con un estado de ánimo que las torne tan cabizbajas.

De repente, sin previo aviso, una de ellas profiere un gritito muy desagradable, penetrante, agudo, de los que perforan el tímpano, el oído medio y hasta el caracol.

Ha dicho la palabra mágica.

“Selfiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”. Literalmente así. Como lo cuento. “Selfiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”, repite.

Como un resorte, sus dos compañeras de paseo deflexionan su cuello, elevan sus barbillas y entonces lo entiendo. Han dejado de mirar su móvil, celular, esmarfon -perdóneseme la castellanización- para admirar el paisaje que las rodea.

Apoyan sus espaldas cuasi desnudas en la artística barandilla del paseo, juntas sus caras, ponen morritos y disparan su teléfono para obtener las que imagino, bellas instantáneas. Una vez otorgado el visto bueno de todas ellas que manifiestan con unas carcajadas excesivas y sin mediar palabra, prosiguen su camino por el paseo de esta preciosa playa tinerfeña. El club marítimo, destino final de su trayecto está a la vista. Siguen si hablarse, siguen cabizbajas. Estoy hipnotizado. Sigo su misma dirección, estupefacto, y pensando en la oportunidad que están perdiendo de un disfrute visual incomparable. ¡Allá ellas!

Cuando una vez más … “Selfiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”.

Y de nuevo las tres que levantan la cabeza. Y de nuevo juntan sus caras. Y de nuevo los morritos. Y de nuevo las carcajadas de asentimiento por lo guapas que han salido en la foto. ¡Pásamela, pásamela por guasap!

Y de nuevo mi desconcierto. Y de nuevo, mi certeza del desperdicio de esos cuerpos sensacionales, de esas caras preciosas y de esas cabecitas llenas de nada porque el día que se repartía la materia gris, faltaron a clase. Estaban tan ocupadas con sus esmarfones que olvidaron acudir al reparto.

Nadie dijo que el cerebro estuviera siempre presente dentro del cráneo de estos magníficos ejemplares.

Son muy bellas pero son arrogantes, son banales son estúpidas y sobre todo, me aburren soberanamente.

¡Prefiero ni pensar en cómo serán ellos!

JMS

La Gran Salamandra

cropped-Salamandritamini4.png

Camila

De qué me sirve la vida.

No hacen falta grandes recursos sino buenas ideas y ganas de hacer las cosas bien para despertar la sensibilidad de las personas.

http://www.youtube.com/watch?v=3YhoejhnW8w

Este videoclip de Camila lo consigue y me ha parecido digno de ser visto y recomendado.

El grupo mexicano logra con muy poca puesta en escena, un escenario blanco y muchísimo talento, llegar a las entrañas del espectador. Lejos de la lagrimilla fácil, las caras, las expresiones y los rótulos son dignos de elogio. Impactantes en mi opinión.

Os invito a que lo disfrutéis en toda su dimensión.

JM

La Gran Salamandra

Salamandra morada sin fondo

A tal señor …

Ni media coma que añadir a lo que ha querido transmitir el Maestro, en mi opinión y junto a Vargas Llosa, dos de las leyendas vivas de la literatura universal en español.

Os lo transcribo tal cual me ha lo han enviado.

 

gabriel-garcia-marquez-cumpleanos

 

SE DESPIDE UN GENIO

Gabriel García Márquez se ha retirado de la vida pública por razones de salud: cáncer linfático. Ahora, parece, que es cada vez más grave.
Ha enviado una carta de despedida a sus amigos, y gracias a internet está siendo difundida.  Os recomiendo su lectura, porque es verdaderamente conmovedor este corto texto escrito por uno de los latinoamericanos más brillantes de los últimos tiempos.

Dice así:

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera.

posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que  un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Trata de decir siempre lo que sientes y haz siempre lo que piensas en lo más profundo de tu corazón.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da siempre otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero y que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si  mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles, “lo siento”, “perdóname”,  “por favor” , “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus nobles pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.

Finalmente, demuestra a tus amigos y seres queridos cuánto te importan.

Gabriel  García Márquez

… tal honor.

JM

La Gran Salamandra

Salamandra morada sin fondo

Saber agradecer

gracias1

 

Hay ocasiones en las que es imprescindible testimoniar de forma contundente, enérgica e inequívoca sentimientos o principios. Quizá, mi enésima vuelta al blog sea una de ellas.

Creo sinceramente que se nos ha olvidado agradecer. Nos creemos en el derecho de recibir los favores de los demás, el esfuerzo de los demás o los sacrificios de los demás sin dar nada a cambio.

Lo que sucede – y es motivo de admiración por mi parte- es que algunas personas son muy  buenas, que están estupendamente educadas  y que tienen una capacidad de aguante digna de encomio. Para eso no vale cualquiera.

“Cópiame esto y me lo pasas en un pendraif o retócame esta foto que se me ven las arrugas o imprímeme en color este trabajito para Mari Pili, que tú tienes mucha mano en estas cosas.”

Y una vez y otra. Y traga y traga y vuelve a tragar. Y es que parece que dándole a F10 se hacen las cosas solas, que no hay que dedicar tiempo a los encarguitos de los demás, que tu día tiene mucha más horas que las de los otros y que no tienes nada mejor que hacer. O ven a colgarme este cuadro “porfi” que  mi marido es un inútil y lo del taladro no se le da.

Hay cosas que no se deben pedir porque estás obligando a los demás a hacértelas y eso no está bien. La buena disposición es importante, el ayudar a quien no sabe también pero uno espera un algo más, un algo diferente de un simple gracias. No me refiero a nada material. Me refiero al agradecimiento sincero; a ese que enseguida percibes como auténtico y sentido.

De eso cada vez hay menos. ¡Por desgracia!

El día 1 de noviembre, La Gran Salamandra sufrió una mutación irreversible en su genoma. Murió la antigua salamandra dando paso a otra más optimista, quizá más resignada pero más consecuente.

¿Por qué? Porque no merece la pena amargarse constantemente, porque algunos de los que nos rodean se van para siempre y nos dejan con esas sensación de que podíamos haber sido nosotros. Con la tristeza por la pérdida y con el estupor de que se nos está acabando el tiempo y llevamos media vida cabreados.Ya sé que estamos rodeados de idiotas, muchos de los cuales ostentan cargos de los que se aprovechan y a los que nos será casi imposible desenmascarar.

Ya sé que el corazón de muchas personas está literalmente lleno de mierda y que por eso estamos desquiciados (“La verdad sobre el caso de Harry Quebert” de Joël Dicker) Ya sé lo de que el hombre vive en sociedad y que aunque esté llena de desigualdades es el menor de los males.

Sé todas esas cosas y muchas otras que harían vomitar a cualquier persona bien nacida. Pero también sé que hay gente maravillosa.

Se nos plantea el dilema de tragar con la injusticia, con la desigualdad, de vivir permanentemente encabronados, de enfadarnos a la mínima porque la carga que llevamos nos resulta insoportable o por el contrario, hacer la vida más “vivible”, a los demás y a nosotros mismos. ¿Quién dijo que vivir fuera fácil?

¿Renuncia? No. Pragmatismo. Que nadie confunda la tolerancia con la pusilanimidad. Tragar sí pero que nadie lo olvide; no vale todo.

Acertada o desacertadamente esa ha sido mi decisión y trataré de llevarla a cabo de  la mejor forma que pueda y sepa.

 

imagen-mario-vargas-llosa

Hace unas semanas leía una maravillosa obra de Vargas Llosa titulada  “El héroe discreto”. En ella, un padre extremadamente pobre, en su lecho de muerte en un Hospital de la Beneficencia, postrado en un viejo somier sin siquiera un jergón, transmite a su hijo lo que para éste sería siempre  su faro y guía a lo lago de toda su vida. Le decía: “Nunca te dejes pisoterar, hijito” Realmente me impactó.

Es un excelente recomendación. Expresado de una forma mucho más burda podría decirse que uno puede bajarse los pantalones hasta las rodillas pero  no hasta los tobillos.

Nadie les ha concedido el derecho de humillarnos. Pueden tratar de engañarnos, de someternos, de socavar nuestra autoestima, de aprovecharse de nosotros, de nuestros sentimientos, de estafarnos, de robarnos pero no nos pisotearán. ¿Quiénes? Cada uno tiene los suyos o las suyas. Cada uno sabe. Cada uno con sus cadaunadas.

Por lo que a mí se refiere he decidido tragar un poquito y ver las cosas buenas que de vez en cuando le suceden a uno. A ver si consigo digerir todo esto. Y pronto.

Es tiempo de agradecer. Es tiempo de vivir.

Hoy no voy a dar las gracias públicamente por  todo lo que les debo ni a mi madre, ni a mis hermanos, ni a mis familiares, amigos o compañeros. La afectividad, en muchos casos, debe permanecer en la esfera de lo personal.  Demasiado se airean en las redes sociales, situaciones que deberían permanecer en la mas estricta intimidad.

¿Entonces, a quién voy a agradecer y por qué?

vida

En primer lugar a la vida por dejarme vivirla que no es poco  – aunque podría haberme privado de la jodienda de la gota; eso no hubiera estado nada mal- sobre todo, viendo que muchos de los que iniciaron la andadura con nosotros ya no están. ¿De qué quejarse por tanto? Pues sí, joder, yo, de esta maldita gota que me martiriza y no me deja en paz. Que quejarse es humano. ¡Cómo duele!

logo-medicus-mundi

 

Y como obras son amores (y no buenas razones) que diría el refranero castellano, quiero agradecer a Medicus Mundi, no ya por su magnífica labor a lo largo de todo el planeta sino especialmente por la oportunidad que me han dado de sentirme útil en el intento de mitigar un poquito la desgracia ajena; no como yo hubiera querido o me hubiera gustado – aunque me consta que me habría resultado casi imposible – pero sí, colaborar de la mejor manera que he podido en los últimos sucesos catastróficos a nivel internacional que hemos vivido en los últimos meses.

Patient_Safety_and_Quality_h6

Finalmente por hoy, quiero agradecer la confianza de mis pacientes y el privilegio que supone para mí poder ayudar de vez en cuando a alguien. Cuantos más años llevo ejerciendo, más claro tengo que los médicos no somos tan determinantes. Salvamos algunas vidas pero perdemos muchas otras y sabemos bastante menos de lo que aparentamos.

Por eso, contar con personas que a pesar de ello depositan su vida en nuestras manos, que confían en nosotros de forma inquebrantable, es un auténtico privilegio reservado a unos pocos.

A todos ellos, gracias.

Confío en disponer de tiempo e imaginación para dar contenido a este blog. Me gratifica mucho hacerlo. Se trataba de empezar y qué mejor manera de hacerlo que dando las gracias. ¿No os parece? Pues eso.

JM

La Gran Salamandra

Salamandra morada sin fondo

Nuevo disco de Malú. “Sí”

big

Es un buen momento para volver, refundar el blog y tratar de dar un aire más positivo a la miseria que nos rodea.

No tengo la receta pero lo voy a intentar. Quizá entre tanta reflexión de galletita china, de vez en cuando tenga una brillante idea que a alguien pueda ayudar.

Es tiempo de cambiar.

La catarsis ha sido muy dura pero aquí estamos de nuevo. Gracias a todos por acompañarme.

Os dejo con un gran tema de Malú titulado “Te voy a olvidar”. Os lo recomiendo.

http://www.youtube.com/watch?v=X0jSyC8_TOA

Un fuerte abrazo a todos.

JM

La Gran Salamandra

Salamandra morada sin fondo

 

 

Malú

Malú

Como en su día comenté,  era mi intención poner en  valor en este blog, el trabajo de algunos de los artistas españoles o extranjeros, quizá infravalorados y que en mi opinión son un digno exponente del talento en estado puro.

Este es el caso de Malú.

Perteneciente a una familia de artistas, Malú nació rodeada de talento, arte y música. Es sobrina del célebre guitarrista Paco de Lucía e hija del cantaor Pepe de Lucía. Debido a esto, creció teniendo el flamenco muy presente en su casa.

Comenzó su carrera a los 15 años, con el objetivo principal evitar las clases del colegio, sin tener grandes expectativas en el mundo de la música. Actualmente Malú lleva ya 15 años en ello con más de diez discos lanzados al mercado.

Uno de sus últimos trabajos titulado “Malú Dual” es un disco de duetos con algunos de los más grandes de la música en español.  La acompañan entre otros Alejandro Sanz,  Leonel García, Pablo Alborán, Aleks Syntek, David de María, Vanesa Martín, Pastora Soler, Antonio Orozco, Alejandro Fernández y muchos otros.

No tiene desperdicio.

Para muestra, este tema titulado “CUANDO DIGO TU NOMBRE” con Leonel García. Un gran dueto, sin duda.

Podéis encontrarlo aquí: http://www.youtube.com/watch?v=TYvBxyP28rY

Que disfrutéis de su disco.

JMS

La Gran Salamandra

Salamandra marrón blog

 

Vandalismo

Vandalismo

 

Realmente no tengo muchas ganas de escribir pero hay cosas con las que no puedo.

Volvía de camino hacia mi casa y me he encontrado con esto.Un par de jardineras, deliberadamente volcadas en medio de la calle. Y no es la primera vez.

Pero qué han hecho esas pobres jardineras a nadie, o su dueño, o el sufrido ciudadano que ve impotente cómo un grupo de vándalos indocumentados cometen semejante tropelía.

Qué oscuros sentimientos de odio, de ira y devastación habitan en el cráneo – que no en el cerebro porque no tienen- de estos individuos para destruir por destruir.

No me lo explico.

Estas cosas me pueden y aunque no tengo ninguna gana de escribir, seguramente sea mi único escape para no tomar un lanzallamas y quemarles los huevos a estos individuos. Pero qué mala gente, madre mía.

¡Qué asco me da!

Esta sociedad que no persigue estas tropelías y que legitima el “todo vale”, que disculpa los actos porque los pobrecitos estaban borrachos y no castiga como debe a quien destroza, agrede o destruye, tiene una gran parte de responsabilidad. Todos la tenemos de hecho pero mucho más los que mandan por su pusilanimidad y nulo compromiso con los valores que han jurado defender.

¿Compromiso? ¿Valores?

No tienen ni idea lo que significan las palabrejas en cuestión. Pero ni idea.

Ya sé que es una pura anécdota, un hecho de escasa relevancia. Efectivamente. No se hunde el mundo por un par de jardineras pero si me pongo en el pellejo del dueño del establecimiento al que va a costar dinero devolver las cosas a su estado anterior, me pregunto qué culpa tiene y me indigno.

Algunos de nosotros, por muy cabreados, indignados, tristes, decepcionados o defraudados que estemos, nos tragamos el veneno, aguantamos nuestra furia, nos atamos los machos y tiramos para adelante como lo que somos. ¡Personas!

Otros son simplemente … ¿gente?. No, gentuza.

JMS

La Gran Salamandra

Salamandra marrón blog