Urbanidad. Primeros pasos.

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Me encontraba tomando un aperitivo en un bar de mi ciudad. Se llama Vitoria-Gasteiz como sabéis algunos. El local no era de los más elegantes  pero sí un lugar limpio, agradable y frecuentado por algunas autoridades locales, incluso nacionales en ocasiones. Haga esta precisión para situaros en un establecimiento de cierto nivel. No una tasca inmunda precisamente.

Procuraré describir la escena que tuve la oportunidad de observar sin añadir ni omitir absolutamente nada.

Un hombre de mediana edad, bien vestido, entra y se acerca a la barra. Dirigiéndose a la camarera dice:

– Un vino de año.

La camarera, sonriente y solícita le sirve la correspondiente copa de vino. El individuo, literalmente le arroja a la barra el importe de la copa de vino que al parecer ya conocía por visitas anteriores. La camarera lo recoge y se dirige a la caja registradora a depositar el importe de la consumición.

-Dame el ticket (boleta)

El citado individuo, bebe su vino y se va.

Ni hola, ni buenos días, ni por favor, ni gracias ni adiós. Nada. Absolutamente nada más.

Este individuo era un homínido. Sin duda. Lo sé porque disponía de cuatro extremidades, se apoyaba sólo sobre dos, caminaba erguido y además tenía el pulgar abatible, inequívoco signo este que diferencia a la especie humana de los primates. Además, emitía sonidos escasos pero inteligibles. Fonaba, en definitiva. Porque era fonar más que hablar lo que hacía.

En días posteriores me he empeñado en prestar especial atención a situaciones similares y me ha resultado descorazonador. Pensé que era yo el “raro”, el “exigente” o el “intolerante” pero no. Creo tener más razón que un Santo.

Desde entonces he tratado de recabar cierta información sobre tratados de urbanidad y adquirir algunos libros que me ilustraran porque yo, cuando era pequeño, tenía una asignatura que se llamaba “Urbanidad” y desafortunadamente dejó de impartirse hace ya mucho años.

En mi deambular por foros he leído cosas increíbles. Sirva como ejemplo la siguiente:

Dice un autor clásico en estos temas:

“Es de malísima educación, caminar por la calle con las manos en los bolsillos …”

Respuesta de un forero:

“Ah, pues a mí no me lo parece y además me encanta ir por la calle con las manos metidas en los bolsillos tocándome los huevos”

Así, desde luego, no se puede. Con individuos como ese, es imposible convivir. Al menos yo. Pero …  ¿de dónde se ha escapado?

Pues por todo esto que os cuento en mi reentrada al blog, he decidido abrir una sección de Urbanidad. De vez en cuando escribiré alguna cosilla al respecto.

LIBRO URBANIDAD

Ni sé, ni debo, ni puedo ni deseo convertirme en un referente de buenas maneras. Me horroriza esa legión de educados dando consejos (a la vez que voces) en las tertulias de buen gusto de las televisiones. Tampoco pretendo que volvamos al Tratado de Urbanidad de D.Manuel Carreño; un clásico del que iré refiriendo algunas citas y que no nos vendría mal recordar. No es necesario volver al siglo XIX. Con no parecer simios, ya iremos ganando poco a poco.

Espero que a todos nos resulte de utilidad.

Un fortísimo abrazo a todos. Estoy contento de haber podido volver. No como me hubiera gustado, remodelando el blog en cuanto a estructura y contenido pero, todo se andará. Se trataba de arrancar. Y ya hemos arrancado. ¡Suerte a todos!

 

La Gran Salamandra

Salamandra marrón blog

 

 

 

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