Secreto Profesional y Desamparo.

juramento_hipocratico_arnasDesde Hipócrates, los médicos tenemos un compromiso implícito con nuestros pacientes y todo lo que les rodea. Su privacidad debe ser respetada por encima de todo y así obramos.

Dice el Juramento Hipocrático entre otras cosas : ” Juro guardar y respetar los secretos confiados a mí, incluso después del fallecimiento del paciente”

En otras palabras, que cuanta información se nos transmite ha de ser, es de hecho, salvaguardada con el rigor y diligencia exigibles. Hasta aquí, completamente de acuerdo. Como expondré a continuación, el problema viene cuando se vulneran todas las normas de convivencia y los médicos somos injustamente agredidos.

Define la RAE:

DESAMPARO:

Abandonar, dejar sin amparo ni favor a alguien o algo que lo pide o necesita, entendiendo como amparar, el acto de favorecer o proteger.

Permitidme en esta línea argumental que refiera un par de conceptos más.

CALUMNIA

 1. f. Acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño.

2. f. Der. Imputación de un delito hecha a sabiendas de su falsedad.

INJURIA

1. f. Agravio, ultraje de obra o de palabra.

2. f. Hecho o dicho contra razón y justicia.

3. f. Daño o incomodidad que causa algo.

4. f. Der. Delito o falta consistente en la imputación a alguien de un hecho o cualidad en menoscabo de su fama o estimación.

SILENCIOEste artículo se titula Secreto Profesional y Desamparo y efectivamente así es.

Los médicos estamos obligados a guardar el secreto profesional debido pero los pacientes nos pueden poder a parir, injuriando, incluso calumniando y no sucede absolutamente nada porque hemos pasado de un status quo en el que se nos respetaba a una situación en la que si no nos agreden ya podemos estar contentos.

Algún día os contaré las cosas que nos dicen en consulta las pacientes y sus familiares, sin mencionar por supuesto porque hemos de preservar el debido secreto y de paso os contaré el favor que nos hace la información de internet en muchas ocasiones.

Pero volviendo a lo anterior, dejadme que os cuente una pequeña anécdota, de las tantas que nos suceden en el quehacer cotidiano.

Hace unos días me llamaba un gran amigo y me contaba con pesar que otro conocido común le había hablado fatal de mí y me había tildado de incompetente. A nadie complace que se le insulte, que se hable mal de él – yo no comparto aquello de que  hablen de uno aunque sea mal, pero que hablen- y menos si no se ajusta a la verdad.

Ciertas personas tienen algunas prebendas no escritas y no es lo mismo una descalificación vertida por una persona que por otra.

En este caso, la persona que me había injuriado tenía cierta relevancia social y me estaba haciendo mucho daño porque mi amigo, no era a la primera persona a quien transmitía su percepción sobre mí.

El hecho por el que me calificaba de incompetente era el siguiente: en su opinión yo no era capaz siquiera de curar unos hongos vaginales de su mujer y ¡claro! esto ya se llevaba prolongando durante un año y casi no tenía relaciones sexuales porque a su esposa le daba miedo, no fuera a ser que se recrudecieran los hongos. En otras palabras, que como se dice en España , follaba menos que un casado. Y ahí estaba yo, que con mi incompetencia no era capaz de curar a su queridísima esposa y como me tenía tanta confianza, no quería ir donde otro ginecólogo, lo cual ponía de los nervios a su apesadumbrado a la vez que colérico marido.n_real_zaragoza_varios-507055

¿Y qué hice yo?

Pues poner cara de idiota, tragar veneno, respirar hondo y acordarme de la madre que parió a ese individuo, eso sí, por lo bajinis.

Porque detrás de esas infecciones, de ese no querer tener relaciones sexuales con su marido, de esa icompetencia por mi parte, lo que subyacía eran unos cuernos como la Catedral de Santa María de Vitoria

Su esposa tenía un amante, una trampa que diría mi amigo el Dr. Julio Conislla, que por supuesto él desconocía. Cada vez que la mujer venía con una infección a mi consulta yo prescribía tratamiento para ella, para su marido y para su amante pero éste último que era un macho con dos cojones, decía que a él no le pasaba nada y no  tomaba la medicación. Y ya estábamos otra vez. Infecciones de uno a otro y de otro a uno. Si a esto añadimos, que a la mujer, su queridísimo marido le excitaba tanto como un orangután a diferencia de su amante que le hacía brotar chiribitas de los ojos , pues ya estaban todos los ingredientes para cocinar el drama.

¿Y quién salió escaldado de todo esto?

Pues yo. ¡Cómo no! ¿Quién me ampara? ¿Qué puedo hacer?

Pues sobre el papel muchas cosas. Acusar al esposo por injurias por ejemplo. ¿Y por qué? ¿Porque me ha tachado de incompetente? Pues mirad; aun creyendo  tener todo el derecho y toda la razón, sólo un juez podría autorizarme a desvelar el secreto profesional y para qué? ¿Para poner en evidencia a esa pobre mujer cuyo delito ha sido buscarse a alguien que le haga un poco más de caso que el cavernícola de turno que tiene en casa? ¿Quién soy yo para juzgarla y menos para delatarla?

Pues no. Me jodo y me aguanto y asumo el descrédito con harto dolor de corazón y con una considerable dosis de indignación, de tristeza y de frustración.

Esta es una de tantas situaciones que podría contar. Una de esas en las que, indefectiblemente, salimos escaldados muchos médicos. Una de esas que hacen pensar por qué los derechos del individuo llegan a ser unidireccionales, sin obligaciones ni responsabilidades. ¡Calumnia que algo queda! reza el refrán español y qué cierto es.

En fin … que hago mención de esta circunstancia a mayor gloria de todos aquellos idiotas que siguen manteniendo y gustan decir  que los médicos nos creemos dioses.

¡Cuánto idiota por metro cuadrado, madre mía …!

Si ellos supieran …

JMS

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Yo quiero como D. Arturo Pz. Reverte

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La verdad es que nos parecemos mucho. Tenemos la misma dosis de mala leche. Bueno, él más porque es más viejo.

En lo demás, ah sí, en las canas, aunque yo con más pelo.

A mí lo que me gustaría es poder escribir con tanto talento como él pero me temo que eso está complicado. Al menos, intentaré escribir un artículo de fin semana, sesudo e ingenioso, al estilo de los suyos en  El Semanal pero en cutre, que la cosa no da para más. Eso,  si me sale, y si no , pues a resignarse.

Ese es mi compromiso con este blog, lo cual no obsta para que si me siento inspirado entre semana pueda aportar alguna idiotez y lo que sí os digo es que me gustaría que me aportarais cosillas. Eso enriquece a todos. Creo yo.

JMS

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Santa Mafalda

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Hoy es el día de Santa Mafalda.

Etimológicamente, Mafalda significa “fuerte en el combate”. Es igual que Matilde (portugués).Es muy interesante para un país que haya personas como Mafalda que logren llevar a religiosos franciscanos y dominicos para que, con su oración, su predicación y su labor evangélica, eleven el nivel cultural y religioso de esa nación. Eso fue, principalmente lo que llevó a cabo Mafalda. Portugal vivía los días aciagos de la invasión de los árabes. Para librarse de ellos, nada mejor que aunar las fuerzas . Por eso ella se casó con el rey Enrique I de Castilla, algo más joven que ella.
El Papa Inocencio III, que seguía el quid de la cuestión lo más cerca posible, impidió el matrimonio, ya que Enrique y Mafalda eran parientes.
Roma se metió en los asuntos políticos y sociales de Portugal que se separó del de Castilla y León en tiempos de Alfonso-Enrique.

Todos estos líos hicieron que Malfalda tomase la determinación de meterse en un monasterio.
  Y justamente cuando elige esto como lo mejor de su vida, se va a encontrar con algo inesperado. Estando en oración y haciendo penitencia, vio más claras las cosas de su exreino. Lo que le interesa ahora es la reforma de las monjas cistercienses (año 1222).
   Se dio cuenta de que la disciplina estaba relajada. Necesitaba su espíritu emprendedor hacer cosas nuevas que redundasen para el bien del reino de los cielos.
Creó hospicios y dio trabajo a todo el que quería cultivar los campos abandonados por causa de las guerras.
Tan sólo dejó el monasterio para ir en peregrinación a Oporto. En uno de estos viajes religiosos, cayó enferma y murió en 1257.

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En otro orden de cosas, no puedo por menos que rendir homenaje a uno de los personajes de cómic , más divertidos, más originales y más frescos de los últimos años. Gracias a ese magnífico humorista argentino; QUINO, que tantos buenos ratos nos regaló con Mafalda y su grupo.

JMS

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Causa Limeña.

Causa Limeña

Hay que ver lo que da de sí un día festivo si se sabe aprovechar.

Me gusta mucho cocinar. Hoy he hecho un plato por primera vez. Se trata de una Causa Limeña o Causa a la Limeña. La historia de este plato es muy controvertida pero muy entrañable. Veréis …

Este plato existe desde el virreinato, su nombre viene del quechua: Kausay que significa sustento necesario y alimento, o lo que alimenta, como se le llamaba también a la papa.

Existe otra hipótesis sobre el nombre, aunque este plato netamente limeño ya existía desde el virreinato, no tenía una denominación específica; fue hasta que se popularizó cuando el libertador José de San Martín dijo: “El Perú desde este momento es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su “causa” que Dios defiende”; es en ese momento en que el plato ganó el nombre de “Causa”.

Finalmente, una teoría más, mantiene que el nombre de causa limeña procede de lo siguiente: Todo sucedió allá por los tiempos de la guerra con Chile, en que las valerosas mujeres peruanas pensaban en alguna manera de ayudar a aquellos soldados que defendían su patria peruana. Se organizó entonces una recolección de lo que voluntariamente pudiera darse, logrando acopiar: maíz, alverjas, zanahorias, entre otros; infaltable por supuesto la papa. De todo ello surgió la idea de crear un nuevo plato que pueda ser vendido y que ayude a solventar el auxilio necesario. Se cocinó la papa, se prensó, se aderezó con ají, limón y aceite. Se logró una masa homogénea que pudo ser rellenada con ingredientes diversos. El resultado se comercializó a través de las vianderas limeñas que la ofrecían “Por la Causa”, por la causa limeña, naciendo así el delicioso plato que hoy asombra a muchos. Platillo que por su sencillez y variedad ha logrado sobrepasar las fronteras peruanas, haciéndose irresistible.

La foto que encabeza este artículo es de mi Causita (como la llama el Dr. Trampa) a la Limeña. La he hecho yo con la receta que aparece en este enlace:

http://www.mis-recetas.org/recetas/show/6879-causa-rellena-de-atun-peru

Sugerencia y Truquito:

AjíesNo es sencillo encontrar productos sudamericanos frescos en España. No hay establecimientos especializados en las ciudades pequeñas. En mi caso, encuentro algunas cosillas en locutorios y en ocasiones en tiendas de alimentación regentadas por chinos. No me encanta pero es lo que hay.

Durante cierto tiempo me resistía a hacer causa por la imposibilidad de encontrar “papa amarilla”. En Madrid, en el mercadillo de Aluche pueden encontrarse algunos productos sudamericanos frescos y a buen precio. Prefiero no deciros lo que me cuesta en España una bolsita de medio kilo de ají congelado como el de la foto . Bueno, sí. Os lo diré. Me costó 3 euros, alrededor de 9 soles peruanos. Y el ají en pasta, 2,50 euros. Un atraco pero …

Y seguía sin tener papa amarilla. Pues bien, lo que hice fue añadir a las patatas, una vez pasadas por el pasapuré, no por la batidora (en España tampoco se encuentra fácil un prensapapas) “colorante alimentario amarillo”. No es lo mismo pero a mí me vale porque me hago a la idea y no está tan mal. El colorante amarillo debe añadirse con la patata prensada aún caliente a poder ser,  mientas se emulsiona con el limón y el aceite. El resultado no es el mismo que con la papa amarilla  porque España no es Perú pero queda muy aparente. ¿A que sí?

Pues otro día … más. Se aceptan sugerencias.

JMS

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Diana Navarro

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Os comentaba que sería muy interesante para todos (o eso me parece a mí), que os animarais a realizar aportaciones del tipo que fuere en cuanto a literatura, cine, música, fotografía, gastronomía, enlaces o lo que mejor os parezca.

Por mi parte y tras haber hecho una pequeña incursión en las referencias musicales rindiendo un merecido homenaje a India Martínez, me permito ahora- para quien no la conozca- hacerlo con Diana Navarro.

Quizá, a muchos de vosotros os parezca evidente lo de Diana pero os recuerdo que hay personas de otros países que nos leen. No muchas pero las hay,  y en ocasiones se sienten despistadas por la información que vertimos aquí.

Por ejemplo, ¿a alguno de los españoles que nos leen les suenan los peruanos Eva Ayllon o Gianmarco? ¿Y alguien sabia quién era Juanes antes de ganar un montón de EMI? ¿o la chilena Myriam Hernandez?

Pues eso mismo sucede con otros amigos de otros países. Pido por ello disculpas a quien ya conozca sobradamente a los artistas que aquí mencionemos.

Pero hablemos de Diana.

Diana Navarro es una extraordinaria intérprete española, con una voz fantásticamente educada, con un estilo propio inconfundible y con un talento incuestionable. No me duelen prendas en decir que es en mi opinión, una de las voces de referencia en estos momentos de la música española.

Os invito a escuchar uno de sus temas titulado Amor mío, especialísimo, lleno de sensibilidad, de emoción y de sentimiento. Una joya en definitiva.

http://www.youtube.com/watch?v=r3Z_ywtc7bE

Encontraréis su biografía aquí:

http://es.wikipedia.org/wiki/Diana_Navarro

y su página oficial  es:

http://www.diananavarro.org

Diana Navarro Web

Os animo a conocerla.

JMS

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Nuevas secciones

Nuevo

Aún no sé muy bien cómo se hace pero trataré de abrir una sección en la que podáis sugerir libros, pelis y discos.

En ocasiones, el mundo digital aporta tal cantidad de recursos que cuesta llegar a discernir. Todos sabemos lo que dicen los críticos pero yo quiero saber lo que pensáis vosotros, por mí y por cuantos amigos se dignen leer el blog. Demasiadas veces, las sesudas opiniones de lectores profesionales, difieren sustancialmente de lo opinado por la gente de la calle. Eso  cosas como “es lo que me interesa. Lo que os gusta a vosotros.

Que nadie se corte a la hora de decir cosas como “este libro es infumable” o “no cumple ni con mucho las expectativas”  o “es más de lo mismo”.

En fin, que a todos nos vendrá bien opinar  sin la censura intelectual de los sabihondos de turno.

Asimismo, me gustaría recibir información sobre enlaces a páginas que en vuestra opinión tengan una especial relevancia. Por diferentes motivos además. No todos conocemos todo sí que a colaborar se ha dicho. Internet está plagado de información pero no siempre de calidad, ni veraz. Recibir sugerencias por vuestra parte será gratificante. No sé de dónde voy a sacar el tiempo pero lo intentaré.

Pues … Adelante y, gracias por acompañarme.

JMS

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Urbanidad. Primeros pasos.

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Me encontraba tomando un aperitivo en un bar de mi ciudad. Se llama Vitoria-Gasteiz como sabéis algunos. El local no era de los más elegantes  pero sí un lugar limpio, agradable y frecuentado por algunas autoridades locales, incluso nacionales en ocasiones. Haga esta precisión para situaros en un establecimiento de cierto nivel. No una tasca inmunda precisamente.

Procuraré describir la escena que tuve la oportunidad de observar sin añadir ni omitir absolutamente nada.

Un hombre de mediana edad, bien vestido, entra y se acerca a la barra. Dirigiéndose a la camarera dice:

– Un vino de año.

La camarera, sonriente y solícita le sirve la correspondiente copa de vino. El individuo, literalmente le arroja a la barra el importe de la copa de vino que al parecer ya conocía por visitas anteriores. La camarera lo recoge y se dirige a la caja registradora a depositar el importe de la consumición.

-Dame el ticket (boleta)

El citado individuo, bebe su vino y se va.

Ni hola, ni buenos días, ni por favor, ni gracias ni adiós. Nada. Absolutamente nada más.

Este individuo era un homínido. Sin duda. Lo sé porque disponía de cuatro extremidades, se apoyaba sólo sobre dos, caminaba erguido y además tenía el pulgar abatible, inequívoco signo este que diferencia a la especie humana de los primates. Además, emitía sonidos escasos pero inteligibles. Fonaba, en definitiva. Porque era fonar más que hablar lo que hacía.

En días posteriores me he empeñado en prestar especial atención a situaciones similares y me ha resultado descorazonador. Pensé que era yo el “raro”, el “exigente” o el “intolerante” pero no. Creo tener más razón que un Santo.

Desde entonces he tratado de recabar cierta información sobre tratados de urbanidad y adquirir algunos libros que me ilustraran porque yo, cuando era pequeño, tenía una asignatura que se llamaba “Urbanidad” y desafortunadamente dejó de impartirse hace ya mucho años.

En mi deambular por foros he leído cosas increíbles. Sirva como ejemplo la siguiente:

Dice un autor clásico en estos temas:

“Es de malísima educación, caminar por la calle con las manos en los bolsillos …”

Respuesta de un forero:

“Ah, pues a mí no me lo parece y además me encanta ir por la calle con las manos metidas en los bolsillos tocándome los huevos”

Así, desde luego, no se puede. Con individuos como ese, es imposible convivir. Al menos yo. Pero …  ¿de dónde se ha escapado?

Pues por todo esto que os cuento en mi reentrada al blog, he decidido abrir una sección de Urbanidad. De vez en cuando escribiré alguna cosilla al respecto.

LIBRO URBANIDAD

Ni sé, ni debo, ni puedo ni deseo convertirme en un referente de buenas maneras. Me horroriza esa legión de educados dando consejos (a la vez que voces) en las tertulias de buen gusto de las televisiones. Tampoco pretendo que volvamos al Tratado de Urbanidad de D.Manuel Carreño; un clásico del que iré refiriendo algunas citas y que no nos vendría mal recordar. No es necesario volver al siglo XIX. Con no parecer simios, ya iremos ganando poco a poco.

Espero que a todos nos resulte de utilidad.

Un fortísimo abrazo a todos. Estoy contento de haber podido volver. No como me hubiera gustado, remodelando el blog en cuanto a estructura y contenido pero, todo se andará. Se trataba de arrancar. Y ya hemos arrancado. ¡Suerte a todos!

 

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Los “abajofirmantes”

¡Pasen. Pasen y vean, señoras y señores! Son ellos. Son únicos. Son irrepetibles.

Son Artistas. Son intelectuales.

Recibamos con un fuerte aplauso a los …  ¡Abajofirmantes!

Hacía un día estupendo. Uno de esos escasos días que en tan escasas ocasiones nos regala la climatología del norte de España. Invitaba al paseo y así lo hice. Despacito, sin prisa, disfrutando de los árboles, de las casas que bordeaban el camino. Era una de esas rutas que los médicos llaman “del colesterol” frecuentada por obesos, bienintencionados ellos, de los que empiezan las dietas todos los lunes, por vigoréxicos impenitentes y postinfartados arrepentidos de sus excesos y mala vida anterior. A todos estos se les reconocía fácilmente. Iban, como se dice ahora, “follaos”, como alma que lleva el diablo. Por suerte, de momento no me encuentro entre esos grupos por lo que mi plácida “promenade” discurría con satisfacción.

Iba detrás de una pareja – porque eran dos – formada por un buen mozo entrado ya en su cuarta década y una moza de unos treinta, guapa y estilosa a la que no sé por qué me da, el mozo quería llevarse al huerto. Hablaban –él sobre todo- sin buscar la confidencia o privacidad. Más bien al contrario. No puede por menos que oír su conversación.

Preguntaba ella:

–       Y tú ¿a qué te dedicas?

–       Soy artista, respondía él, alargando la “r” e impostando la voz.

–       ¿Sí? ¿y qué es exactamente lo que haces?

–       Pinto.

–       Ah, bueno. Entonces, “ssssssherí” eres pintor. Si eres artista o no, debemos decirlo los demás, apuntilló ella. ¿Nespá? (Sepulcral silencio)

No pude por menos que acelerar el paso. Quería ver la cara de aquel ángel, de aquel magnífico espécimen que acababa de propinar tamaña patada en los huevos a semejante capullo. Perdóneseme el lenguaje pero el entusiasmo me embraga aún hoy. Pasé a su lado y con una sonrisa de las que pocas veces me salen – soy un serio – le rendí un merecido tributó con una reverencian sutil que supo comprender de inmediato. Complacida, me la devolvió.

Una nueva lección. Si es que esta vida, si uno es un poco fijón, nos enseña algo nuevo cada día. Nos pone las pilas, nos reduce a lo que somos. Mortales, arrogantes, equivocones, soberbios y a la postre, unos pobrecillos que nos creemos mucho más de lo que somos.

Este artista – pintor en realidad – porque luego vi su obra y era deplorable por cierto, estoy seguro que es uno de los intelectuales y artistas, abajo firmantes. Sí, de esos que como Güili Ciudad Real, o Echanuevo, o Ana Palestina o Victor Miguel nos aleccionan con frases profundas y sesudas. Eso sí, desde la Moraleja los pringaos del grupo y desde Maiami los pudientes.

¡Claro! Abanderar las cruzadas anti capitalistas, instigando a la rebelión, a la ocupación de un  Mercadona y choriceo simultáneo es cojonudo cuando se tienen dos chicas de servicio en casa – o más – varios coches, viviendas con alarma en urbanización de seguratas macizos.

Eso sí, que no falten las amistades en ese Gobierno que durante tanto tiempo ensalzó la mediocridad, la propiedad intelectual y la defensa de la SGAE hasta que se demostró que ni talento, ni propiedad intelectual ni honestidad ni nada que se le pareciera remotamente entre los citados miembros capitaneados por Teodoro Bautizador, combativo en su día, desparecido en combate hoy.

De todas maneras, se necesita ser idiota para cabrear a un público que debe gastarse la pasta en comprar discos o pagar entradas de cine y no olvidemos que con actos reivindicativos como los vividos no hace mucho se cabrea al 50% del país al menos, dado el reparto de los votos actual. Y luego se quejan de la piratería … ay  ¡corderitos!

Cuánta mierda, cuánto consejo y cuánta lección hemos tenido que aguantar a esta panda de chorizos, a esta caterva de abajofirmantes pero sobre todo … ¿quién les ha concedido el título de intelectuales?

¿Dónde se han formado? ¿Quién les ha examinado?

En cualquier caso, es curiosa la naturaleza humana. Hace unos años el personal progre se posicionaba, se daba a conocer, luchaba o eso creía pero con el bolsillo bien lleno, ponía a parir a cuanto gobierno le denegaba una subvención para un bodrio infumable que por pelotas había que pasar en las salas de cine de medio país.

Hoy ni eso. Sólo los Güili Ciudad Real y similares que ya no reciben ni siquiera invitaciones de mónologo en el Centro de Jubilatas de Marinaleda. Y es que la gente va aprendiendo; los vendedores y los vendidos, los compradores y los comprados.

Si voy a sacar un disco nuevo; calladito estoy más guapo y lo que otrora fueron barricadas hoy son trincheras como dice Jandrito Sanz, que se hace mucho más el bien desde ahí. Que la música no se toca y que si se cabrea el sufrido consumidor no compra discos ni a los negritos, o a lo mejor sí, para fastidiar. Ya se pueden espabilar y reconciliar con la afición como en el fútbol porque entre los yutubes y los torrentes, no hacen ni el agosto ni un mal febrero. Se necesita poca vergüenza y ninguna memoria para decir esas cosas de las trincheras ahora. Con lo que hemos tragado con la guerra de Irak, con los indignados, con las subvenciones, con la SGAE, con el 15M, el 15S y todos los 15 restantes que llegarán. Otro día escribiré sobre el talento y la imbecilidad. Es sorprendente su coexistencia en la misma persona pero curiosamente es más común de lo que pensamos.

Y ¿qué me decís, queridos salamandrinos, de la familia Tándem? Artista ella, la mamá Tándem o lo que es lo mismo , la matriarca del clan. ¿Artista? Eso sí que es  la quintaesencia del oxímoron. Comunista y rojaza, tocapelotas y necesitada de una relevancia social sustentada en el esperpento ya que su talento no le da para más, como al Güili Ciudad Real, el pequeñito del halcón amarillo y adláteres. Eso sí, defendiendo a Fidel. ¡Viva Cubaaaaaaaa libreeeeeeeeee (creo que se refieren al “pelotazo”) ¡Abajo los yanquisssssss! Hay que ser antiguo y pringao para semejante idiotez. Ni el recientemente difunto D. Santiago lo hubierta permitido.

Hace ya unos cuantos años me contaba entre los incondicionales de Sir Reginald Kenneth Dwight conocido por Elton John aunque nunca he sabido por qué. Creo que su talento es soprendente e innovador. Un genio de la música del las última cuatro décadas. Compraba todos sus discos y disfrutaba de conciertos o recitales suyos cuan adolescente. Cierto día leí que el presupuesto en flores frescas para adornar las innumerables casas que posee en todo el mundo rondaba los 3.500 millones de pesetas. Inmediatamente dejé de comprar su música. No contribuiré yo a tamaño despropósito.

Lo malo, es que este artista, porque este sí lo es, firma manifiestos, se posiciona vehementemente a favor de ciertos colectivos e integra en mis queridos abajofirmantes.

¡Vale! Pues que lo haga. Está en su derecho. Y yo en el de decir que me parece un capullo – con mucho talento, eso sí – un insolidario y un frívolo. Igual que Calvin Klein, al que nunca más he vuelto a comprar un calzoncillo desde que me enteré que había organizado una fiesta en la que había 150 camareros a los que había obligado a servir la cena en calzoncillos (de su marca ofcors).

Este tipo de personas no tienen ninguna legitimidad para dar lecciones a nadie ni sobre nada porque, el talento lo recibieron, lo cultivaron a expensas del esfuerzo de otros y se les ha ido la olla. Se sienten salvadores de la patria, opinadores y maestros de la pobre plebe aunque nadie haya pedido ser salvado, ilustrado o enseñado.

La Gran Salamandra

Perspectiva

¡Perspectiva, JM!

¡Perspectiva!

Tuve que irme a muchos miles de kilómetros de mi país para comprenderlo. Estaba tan claro, tan increíblemente claro que no lo veía.

Charlaba en una terraza, en su país, con una buena amiga *** de cierto lugar de Sudamérica. Le transmitía mi frustración y mi disgusto porque no había conseguido un objetivo al que aspiraba legítimamente. O eso creía yo. Me sentía fracasado, enojado, maltratado, irascible.

Me miró, frunció su ceño casi imperceptiblemente y con cara de extrañeza me dijo:

Pero ¿qué me estás diciendo? ¿me has mirado a mí? Soy universitaria como tú, trabajo tanto o más que tú, me ocupo sola de mi hijo, no tengo ayudas de ningún tipo y las cosas no me van ni de lejos como a ti.

Sabes la clase de vida que hago. Sabes lo mal que lo paso para llegar a fin de mes y eso con dos trabajos. Conoces las limitaciones que tengo en cuanto a economía, libertad y ocio. Casi no tengo ni privacidad.

¿De qué te quejas tú? ¿Has mirado a tu alrededor?

Has venido a mi país. Has contemplado la miseria, el esfuerzo por la superación y el fracaso de muchas personas a pesar de ello. Mira a muchos de mis compatriotas y mira sus caras. ¿Te parece que están tristes? No tienen nada, luchan por comer a diario, por no enfermar, por ver crecer a sus hijos. Su esperanza de vida es descorazonadora pero son felices.

¿Y tú te quejas?

Perspectiva José Miguel, perspectiva, añadió.

Me avergonzó. Toda una lección. Sin rencor, sin envidia; con nobleza. Era tan sencillo … Probablemente, la lección más importante que he aprendido en los últimos veinte años.

Pocas cosas puedo reprochar en mi educación. Todos – desde mis padres a mis profesores – se esmeraron mucho en hacer de mí, con dudoso éxito,  una persona de provecho.  Hay algo sin embargo que en su día no llegué a aprender, muy probablemente por propia incapacidad más que por deficiencias ajenas. No aprendí a renunciar. No sabía resignarme.

Que nadie me malinterprete; aprender a renunciar no es desalentarse, no es tirar la toalla, no es claudicar. Aprender a resignarse es asumir que hay cosas inalcanzables para uno por mucho empeño, esfuerzo, tesón y sacrificio que les dediquemos. Aspirar a conquistar cotas demasiado elevadas para las propias posibilidades conlleva frustración, ira en ocasiones, desencanto y tristeza.

Se siente uno como si la humanidad se hubiera conjurado contra él. Y lo cierto es que nadie tiene la culpa de las propias miserias.

¿Qué he hecho yo para merecer esto? nos preguntamos en ocasiones. La respuesta es … nada. No hemos hecho nada. Las vida es así para vosotros y para mí.

He de reconocer que a veces me cabreo con una mona pensando en lo injusta que es la vida para con algunos, es decir, para conmigo.

Insatisfecho hombre perfecto, me dijo alguien en su día. Hoy, no sé si aquello fue adulación o puñalada. Más bien lo segundo, me temo.

Contemplo sorprendido cómo Juan Sosomán, compañero mío de colegio, uno de los más burros del lugar, pésimo estudiante y corto en el trato, vive en un lugar de ensueño, se pasea con un coche deslumbrante que ni cabe en mi plaza de parking, alquilada, por cierto. Pienso que con todo lo que trabajo, la responsabilidad que desempeño y la complejidad de mi actividad, la vida debería tratarme mejor. Bien mirado, yo creo que eso es simplemente envidia. Nada de sana envidia. Envidia a secas.

Perspectiva José Miguel, perspectiva …

Probablemente el burro sea yo.

Hace un par de días, un buen futbolista, muy bueno a decir de todos, una “estrella del fútbol”, un hombre que se autodenomina guapo, gran jugador y millonario dejó de celebrar sus goles. Estaba triste.

¿Había fallecido alguien próximo? ¿Era un homenaje a algo? ¿Una promesa? No. Era una pataleta. Un acto de soberbia intolerable.

Mal está que me queje yo, probablemente sin ninguna razón ¿pero él?

¿Pero qué quiere este retrasado mental? ¿Más dinero? En un país con cinco millones de parados, al borde del rescate económico, que le paga cantidades estratosféricas –algo que por otro lado me resulta incomprensible- por darle pataditas a la pelotita, ¿el niño se pone triste? Anda y que le den por ahí. Su arrogancia no tiene límites. Ofende con su sola presencia. Jamás, en la historia del deporte  había conocido un caso similar, un chantaje emocional a una afición tan entregada. Ni siquiera en los tiempos de Mohamed Alí. Este fulano es un auténtico impresentable.

Esto no es ya una cuestión de perspectiva. Este individuo es directamente idiota. Un irresponsable, un insolidario y descerebrado multimillonario.

Lo malo para este tipejo es que lo suyo no se cura. No le tengo envidia. Ninguna. Me da pena. Cuánta pobreza de espíritu entre tanta riqueza material. ¡Qué mal repartido está el mundo! que comentaba mi abuela.

En fin, que nunca es tarde para apreciar la propia estupidez. Duele un poco al principio, eso sí,  pero luego se siente uno genial como si esa imprevista catarsis intelectual te liberara de toda podredumbre. No es realmente así. No es tan inmediato. Es largo. Es un proceso penoso que se adentra en lo más arraigado que tenemos pero, si somos capaces de expulsar nuestra bestia interior probablemente aprendamos a ser felices.

Yo creo que estoy “en camino de” o “in itinere” que suena más molón como dice mi hija Irene.

Os invito a acompañarme en esta travesía.

La Gran Salamandra

*** Este articulito está dedicado a Ana María, de quien tanto aprendí en tan escaso tiempo. Gracias a ti si algún día lo lees y un beso a tu Guardián.

Suerte a ambos.